I NEVER TALK ABOUT PAOLO (AND ME).

Nunca aquí hablé de Paolo. Ni de su sensibilidad, ni de sus ganas desinteresadas de mover cada uno de mis nervios, para bien. Paolo Roversi, italiano, es un fotógrafo que con su técnica puede hacer suspirar al diablo. Su trabajo es arte y moda, una historia en movimiento que no angustia, conmueve. No tiene mayor pretensión que seguir fiel a su mirada, que va hacia un inimitable romanticismo (palabra ya usada) pero contemporánea (difícil de lograr). Gracias a él, me acompaña de la apatía, finalmente de la enfermedad que aún es un tabú para muchos: La depresión, no puedo creer que siga siendo juzgado. Aquella que traiciona y me deja inmóvil de vez en cuando. Cuando despierto, después de estar postrada en la cama sin ganas de hacer ni de hace un “click”, espero que no me apague nunca más y sigo en el intento. Hoy es un buen día, y sólo para ustedes, por un afán de compartir a Roversi, con el cual me identifico y admiro su mirada y al mismo tiempo pedir disculpas por mi larga ausencia, para que alguno de ustedes entienda que para mi es una lucha constante seguir pero que vale la pena. Siempre valdrá la pena. Con ustedes, Roversi y porque siempre me acompaña.

Dedicado a todos(as) los que se quedaron y las que sufren de esta enfermedad, escríbame, no están solos.

Inspírate.

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