LIKE A PRAYER

Nadie esperaba que iba a besar al santo. Entró a la iglesia con un vestido bordeaux tipo bustier y un crucifijo como collar. Se arrollidó a sus pies. Ella fue testigo de una muerte y el arresto de su novio moreno culpado injustamente, quien tenía el mismo rostro de la figura de cera. No era coincidencia, era provocación pero con un mensaje en contra de la violencia, del racismo, de esos temas que hasta hoy nos persiguen.

Así era y será Madonna. Era 1989 y “Like a prayer”, la canción, se convirtió en ícono musical mundial y su estilo influyó a toda una generación ochentera. No a todos. El vaticano y grupos conservadores hicieron un llamado a que la veten, la compararon con el diablo, perdió contratos multimillonarios y más. Pero eso la hizo más fuerte. Por eso, Madonna nunca va a desaparecer. Y la moda basada en controversia tampoco. Esto me recuerda a algo que dijo Anna Wintour en el documental September Issue (2009): “There is something about fashion that can make people very nervous”.

Unir la religión (sobretodo católica) como punto de inspiración con la moda puede incomodar a muchos. La sotana negra del sacerdote, la vestimenta escarlata del cardenal y el hábito austero de la monja fueron base para muchos de los diseños de Cristóbal Balenciaga en los cincuenta y sesenta, incluyendo, entre los materiales destacados, el terciopelo negro adornado con joyas bordadas. En los ochenta y noventa con “bad boys” como Jean-Paul Gaultier, se deconstruyeron las vestimentas religiosas y la iconografía, ya sea de la Virgen María o los judíos jasídicos. Alexander McQueen, Karl Lagerfeld para Fendi, Stefano Pilati en Yves Saint Laurent, Thom Browne, Azzedine Alaïa, Riccardo Tisci en Givenchy, Todd Lynn, Dolce y Gabanna, hicieron o siguen haciendo lo mismo con fundamento, claro, y la lista puede seguir. ¿Fueron muy lejos?. Mirar sólo la superficie y no el fondo es lo que nos ha traído problemas, nos hace juzgar, rasgarnos las vestiduras, creo que es ahí donde se hace más fácil tirar la primera piedra.

Para mí, aquel tema del que no se prefiere hablar en público, en la moda se reinventa, tiene voz propia, cobra vida y aquí unos ejemplos. Como alguien una vez me dijo, si no le gusta la película en el cine, se para y se va.

Amén.

Inspírate

 

Madonna en “Like a prayer”

 

Facebook Comments